Ahimsa, la no violencia

Por lo tanto la violencia y la no violencia en si no son valores, más bien siempre dependen y están relacionados con la persona y la situación

Todos los seres que habitan este mundo cumplen una función, la existencia de cada partícula, humano, animal, planta, etc, está increíblemente conectada. Cuando practicamos ahimsa tenemos consciencia de estas conexiones y decidimos no dañarlas con intereses egoístas.

Comencemos por una historia, en el Srimad Bhagavatam (Libro sagrado de la cultura védica hindú)  canto 1 – LA CREACIÓN - se narra la encarnación de Buda, un avatar  del Señor Visnu que aparecería en este planeta para traer alivio a todas las entidades vivientes, en especial a los animales que estaban siendo torturados bajo el pretexto de las ceremonias védicas. Para ese tiempo, los templos se habían convertido en sangrientos mataderos de animales y se veía como normal el consumo de ellos en sus dietas, desde ese entonces la palabra ahimsa tomó más protagonismo.

Los budistas practican ahimsa de muchas maneras, su cuidado y protección a las demás entidades vivientes, tienen practicas hermosas donde procuran no dañar su ecosistema, desde taparse la boca para no aspirar las pequeñas entidades vivientes que están en el aire o llevar un plumero para limpiar el camino de hormigas y otros animales pequeños.

Otro de los grandes exponentes de la no violencia bastante conocido en el mundo fue Mahatma Ghandi, él escribió: "la no violencia es mi primer artículo de fe; también es el último artículo de mi credo" promovió la resistencia pacífica y nuevos modos de oposición.  

“La humanidad no puede liberarse de la violencia mas que a través de  la No violencia. Ojo por ojo y el mundo quedará ciego”

Ghandi.

Cuando actuamos sin violentar a otras entidades vivientes sentimos paz, la no violencia es una práctica que podemos implementar en nuestro día a día en todas las actividades que realicemos, ¿y cómo podemos lograrlo?

Quisimos hacer una lista de prácticas de ahimsa que podemos implementar de a poco en nuestras vidas:

Ahimsa con nuestro cuerpo: sin duda alguna todo empieza desde nosotros, desde adentro, escuchar nuestro cuerpo y las necesidades que tiene es una forma de no violencia, tener practicas saludables, reírnos y compartir nuestros conocimientos hace más amigable el entorno con nosotros mismos

Ahimsa en la comida: comer es un acto político revolucionario que integra todas las prácticas de no violencia que nos han mostrado Buda y Gandhi.

No hay necesidad de tener violencia en nuestros platos cuando el reino vegetal nos da infinitas oportunidades para cocinar platos ricos en todos los nutrientes que necesitamos a diario para sobrevivir, la empatía hacía todas las entidades cambia nuestra forma de enfrentarnos al mundo.

Ahimsa en las relaciones: respetar y amar las diferencias del otro como principio de no violencia, no todos deben pensar igual que yo ni actuar de la misma manera, querer la diferencia hace que nuestro cerebro se habrá a nuevos cocimientos y personas permitiéndose

Ahimsa con la naturaleza: la madre tierra nos provee todo, cuidarla cuidando el agua, las plantas los animales, las aves, es una forma de agradecimiento a ella por permitirnos ser parte de su paisaje.

Yoga como principio de no violencia

La práctica del yoga nos invita continuamente a concentrarnos en nuestra mente y en el presente, con ayuda de la respiración, los mudras y los mantras, podemos entender que la no violencia inicia en nosotros, esforzándonos hasta donde nuestro cuerpo lo permita, dándole alivio a nuestros dolores físicos y espirituales.

Todo la consciencia que podemos obtener mediante la práctica del yoga hace que impacte en las demás áreas de nuestra vida (esa es la idea) llevar la práctica fuera del mat, cultivando el amor en uno mismo y de esa manera entregar paz y tranquilidad al mundo exterior.

''Ahimsa no significa solamente no herir ni causar ansiedad o daño a los demás, significa también cumplir con nuestro deber de dar amor. Si no das amor, si niegas un saludo o una sonrisa, considera que estás agrediendo a quien lo necesita. Esta falta de amor causa depresión e incluso deseos de suicidio. Nuestra indolencia social nos conduce a una vida insensible, impersonal y sin valores, con los que perdemos la riqueza de nuestra propia conciencia''

Palabras de un Yogui Andino, BhaktiKavi Atulananda Acarya Maharaj.


¡Cuéntanos qué otros aspectos de tú vida impacta la práctica de la no violencia! 







Ahimsa, la no violencia

No hay comentarios

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *